Foro galego de testemuña cívica


Todo comenzó con los irmandiños

27-10-2014 21:05

Las elecciones gallegas de octubre del 2012, hace ahora dos años, fueron el primer laboratorio electoral de la indignación

 

Por Enric Juliana

 

El teatro Capitol estaba lleno a rebosar, con un montón de gente en la calle intentando escuchar lo que en el interior de la sala decía Xosé Manuel Beiras, brillante tribuno. Santiago de Compostela. 17 de octubre del 2012. Acababa de llegar a Galicia para seguir los últimos días de la campaña electoral autonómica y Anxo Lugilde, corresponsal de La Vanguardia en Galicia, un periodista con un magnífico registro informativo, me sugirió que fuésemos a escuchar el mitin de Beiras y la nueva coalición Alternativa Galega de Esquerda. "Son la novedad de esta campaña", me dijo. Y acertó. 

La sala estaba llena a rebosar y Beiras, gigantón celta con estudios de economía en la Sorbona de París –en el París de 1968-, tronaba contra las injustas políticas de austeridad. Lenguaje fuerte. Lenguaje crudo. Sin eufemismos. Verbo fluido. Teatralidad. Un hombre de pelo cano y barba blanca, rodeado de jóvenes.

En un momento dado, Beiras recordó el día en que se sacó un zapato en el Parlamento de Galicia y comenzó a aporrear el escaño en el curso de un acalorado debate con un diputado del Partido Popular. Kruschev en Galicia. (El líder soviético Nikita Kruschev aporreó en una ocasión con un zapato su puesto de orador en las Naciones Unidas). Ocurrió en 1993 y en el país gallego mucha gente aún lo recuerda. Beiras mencionó la escena del zapato y en aquel preciso momento todos los asistentes al mitin se descalzaron un pie y formaron con sus manos un bosque de zapatos. Había entusiasmo en la sala Capitol. Acababa de comenzar la revuelta electoral irmandiña

El pueblo en el que nació Líster

Al día siguiente tuve la ocasión de hablar con Martiño Noriega, joven alcalde del concello de Teo, que había estado junto a Beiras en el Capitol. Teo es un municipio de unos 17.000 habitantes situado a pocos kilómetros de Santiago, en el que nació, en la parroquia de Calo, Enrique Líster, el principal mando militar comunista en el ejército de la República: jefe del Quinto Regimiento y comandante del Quinto Cuerpo en la batalla del Ebro. Acabada la Guerra Civil, general del ejército soviético. 

Físicamente, Martiño se parece muy poco a Líster. Delgado, algo enjuto, mirada de poeta romántico, un poco "hipster" en el vestir. Me sorprendió por la claridad y concisión de su discurso: generar una nueva corriente política de izquierda con la fuerza que surge de abajo, con un programa de lucha frontal contra el dogma de la austeridad y las viejas formas de la política.

Superar la idea de una izquierda complementaria del PSOE y ambicionar una nueva mayoría. Martiño Noriega acababa de abandonar el Bloque Nacionalista Galego (BNG), para sumarse al infatigable Beiras, cuyo proyecto tenía dos patas: una nueva organización política llamada A Nova Irmandade Nacionalista (Anova), en alianza con Esquerda Unida (Izquierda Unida) y el grupo ecologista Equo. La Alternativa Galega de Esquerda. 

En un primer momento me costó un poco seguir el baile de siglas. Minifundismo de izquierdas. El Frente Popular de Judea contra el Frente de la Judea Popular, como en la película de los Monty Python, pensé. Cansancio político del Bloque Nacionalista Galego después de su fallida experiencia de gobierno con el PSOE (legislatura 2005-2009) Y fuerte dominio jerárquico de los 'coroneis' (coroneles) de la Unión de Povo Galego, principal promotor del Bloque.

Cansancio, burocratización y estancamiento. Beiras, carácter volcánico, se enfada e idea "algo nuevo", que concluye en escisión. Apela a la revuelta irmandiña y sale en busca de una alianza con Izquierda Unida, fuerza política de ámbito general español. Discurso gallego, crítica radical y ganas de construir un frente amplio a la izquierda del PSOE. Unos días después tuve ocasión de hablar con el propio Beiras por teléfono y me confirmó que esa era su planteamiento. Si no recuerdo mal, en un momento dado citó la expresióm "Frente Amplio".

Escribí una crónica para La Vanguardia con unas impresiones previas a la jornada electoral y en ella apunte que el PSOE podía encontrarse con novedades inesperada en su flanco izquierdo. La crónica se titulaba "Una tropa de irmandiños". 

El domingo 21 de octubre del 2014, la Esquerda Alternativa Galega alcanzó el 14% de los votos, se colocó en tercera posición, a seis puntos del PSOE, y dejó al BNG en último lugar. El PP venció con toda comodidad con el 44,8% de los votos. Tímidamente, algo nuevo había pasado. Podía interpretarse como un éxito personal y pasajero de Beiras, el gigante celta que siempre ha ido por libre, protegido en su juventud por el círculo dirigente del galleguismo histórico. Una historia interesante. La mesa camilla de la editorial Galaxia, formada por Domingo García-Sabell, Ramón Piñeiro y Ramón Otero Pedrayo, seleccionó en los años sesenta a los tres mejores estudiantes de su círculo y los enviaron a estudiar a París y Londres. Algún día deberían ser los dirigentes de una Galicia autónoma. Beiras fue uno de ellos. Volvió virado a la izquierda, fundó el Partido Socialista Galego, se negó a ingresar en el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra en 1977 –"Beiriñas hay que entrar en el PSOE", le dijo en una ocasión Joan Reventós, líder del PSC-, se aproximó a los marxistas-leninistas de a Unión do Povo Galego y con ellos gestó el Bloque. Se peleó siempre con Fraga –que le respetaba- y en una ocasión hizo un discurso en francés ante Mariano Rajoy, vicepresidente de la Xunta, para recriminarle que nunca hablase en gallego en el Parlamento. Individualista, volcánico y cíclico, Beiras reaparecía a los ochenta años al frente de una tropa de irmandiños. 

(Siempre me ha fascinado la historia de la revuelta popular que tuvo lugar en Galicia entre 1467 y 1469, considerada por algunos historiadores como la mayor revuelta europea del siglo XV. En plena crisis social -hambre, epidemias y abusos de la facción más dura de la nobleza- y crisis política -guerra civil en Castilla-, una parte del campesinado gallego se rebeló contra la nobleza local. Con el apoyo de varios municipios se formó una Irmandade Xeral que llegó a reclutar 80.000 efectivos, encabezados por hidalgos de la baja nobleza. Los irmandiños tachaban a los nobles más poderosos de malhechores. Las tropas feudales, armadas con arcabuces y apoyadas por los reyes de Castilla, contraatacaron y vencieron. Los cabecillas de la revuelta fueron ajusticiados). 

Un enviado a Galicia llamado Iglesias

Me quedé con la impresión de que en Galicia se había efectuado un primer ensayo de un futuro Frente Amplio a la izquierda de los socialistas, Más que un gran ensayo, un esbozo. La Izquierda Unida federal envió a un delegado  a seguir de cerca la alianza con los irmandiños. El delegado de IU en el experimento de Galicia en otoño del 2012 era un joven soriano, residente en Madrid, llamado Pablo Iglesias Turrión. Lo acabo de descubrir en un libro que acaba de publicar Anxo Lugilde sobre la política en Galicia estos últimos años. Un libro que se titula 'De Beiras a Podemos. A política galega nos tempos da Troika' y que presenta Galicia como el primer laboratorio electoral de la indignación. En el libro, el periodista Lugilde explica la admiración que Iglesias siente por Beiras y las lecciones que el actual líder de Podemos. El mismo Iglesias lo ha explicado de la siguiente manera: "Ese centralismo arrogante español hace que se mire con desdén o directamente que no se mire, lo que ocurre en otros lugares de España. Yo no me cansaré de repetir que lo que había ocurrido en Galicia era señal de que las cosas eran posibles". 

Dos años después, Iglesias lidera una tropa de irmandiños –y de artesanos e hidalgos de la baja nobleza, añadiría yo- que comienza a preocupar seriamente al orden político constituido. Las encuestas le otorgan estos días unos 54 diputados, le está pisando los talones al PSOE, concita el interés de la mayoría de los medios informativos y tiene el propósito de disponer de pieza propia en el tablero político catalán si se convocan elecciones anticipadas después del 9 de Noviembre. Algunas encuestas le otorgan entre 14 y 15 diputados en Catalunya. La hipótesis de que Podemos pueda convertirse en minoría influyente en un Parlament muy fragmentado, quita en estos momentos el sueño a más de un 'spin doctor' de la enrevesada política catalana. 

Podemos es una tropa de irmandiños del más variado signo y extracción, que ha decidido plantear la batalla en términos hasta ahora poco conocidos en España: prefieren hablar de los de arriba y de los de abajo, antes que de izquierda y derecha; son los de "enfrente", mientras el sistema convencional de partidos sufre el desgaste de social de la crisis y el efecto devastador de una cadena de escándalos sin precedentes. Iglesias siempre dice algo nuevo. Anoche sorprendió en televisión elogiando la capacidad de comunicación de la reina Letizia. Si vio 'Salvados', no sé lo que pensaría Beiras. El gigante celta, con casi ochenta años a cuestas, se halla un poco retirado y el actual coordinador de Anova es Martiño Noriega, el inquieto alcalde de Teo, al que tuve ocasión de volver a saludar hace unos días en el curso de un debate en el Ateneo de Madrid. 

Espartaco en alta mar

Galicia, laboratorio. Es verdad. Ya lo fue en las elecciones autonómicas del 1 de marzo del 2009, en las que el PP recuperó la Xunta. Aquellas elecciones significaron el inicio del cambio de ciclo político en España. El PSOE comenzaba a pagar la crisis económica, que José Luis Rodríguez Zapatero se había obstinado en negar. Desde Madrid, el número dos del PSOE, José Blanco, viendo venir la tormenta, había aconsejado a los socialistas gallegos un adelanto electoral. Acercaos a la costa antes de que llegue el temporal. Pero el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, orgulloso, convencido de sus posibilidades y poco amigo de Blanco, optó por apurar el mandato. Perdió. El PSOE perdió el 5% de los votos y sus aliados del Bloque, el 13%. 

Pocos días antes de las elecciones, el diario 'La Voz de Galicia', muy influyente en la comunidad, había publicado una foto demoledora para el electorado 'bloqueiro'. El líder del BNG, Anxo Quintana, vicepresidente de la Xunta, aparecía en el yate del constructor Jacinto Rey, amigo de los nacionalistas Los 'spots' televisivos del Bloque simulaban aquellos días una asamblea de esclavos durante la rebelión de Espartaco. El contraste fue terrible. Espartaco en alta mar, tomando el sol en cubierta al lado de un constructor con intereses en los parques eólicos, asunto adscrito a la vicepresidencia. Las fotos de políticos en los yates son particularmente peligrosas en Galicia. 

El giro electoral se produjo especialmente en las ciudades. Galicia anticipó un cambio de ciclo en España y salvó la vida de Rajoy, cuestionado en su partido. En aquella campaña electoral, Rajoy se pateó Galicia de arriba abajo. Las cosas también le fueron bastante bien en el País Vasco –donde se votaba el mismo día- y unos meses antes había conseguido ganar las europeas. El cambio de ciclo estaba en marcha. 

En octubre 1981, la derrota de UCD en Galicia ante la candidatura de Manuel Fraga (Alianza Popular) de alguna manera ya fue un primer anticipo del definitivo declive del partido centrista. 

Los indicadores de la política española no están sólo en Madrid y Barcelona. Hay que prestar atención a los demás nacionalidades y regiones (escrito sea al amparo del artículo 2 de la Constitución) . Hay que prestar siempre atención a Galicia. Ahora mismo recomendaría no perder la pista de Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta. Preste atención el lector a los silencios y los gestos cautos de Núñez Feijóo mientras la cúpula de su partido se enfrenta a un severo desgaste en Madrid como consecuencia de las crisis y los escándalos. No, no pierdan de vista a Núñez Feijóo.

—————

Voltar